Posteado por: Las noticias del océano | noviembre 5, 2018

Salta sobre una ballena enredada para salvarla de la muerte (California, Estados Unidos)

Un pescador de California se juega la vida para cortar una red que envolvía al mamífero

5 de Noviembre de 2018. Un pescador fue grabado justo en el momento en el que se arroja al océano para intentar salvar a una ballena jorobada que había quedado enredada cerca de Morro Bay, la costa central de California, en los Estados Unidos.

Según el rotativo San Francisco Chronicle, Sam Synstelien y su colega Nicholas Taron venían de una jornada de pesca cuando se toparon con una ballena jorobada enredada en una cuerda que estaba atada a una boya.

Enseguida informaron a la Guardia Costera de los Estados Unidos, pero les dijeron que no podrían acudir hasta al cabo de unas horas. Así que Sam y Nicholas decidieron abordar el tema ellos solos.

Synstelien saltó sobre la enorme espalda del mamífero, mientras este luchaba, escupía e incluso golpeaba con su cola. Finalmente consiguió cortar la cuerda y la ballena quedó liberada.

“[La ballena] estaba nadando en círculos en sentido contrario a las agujas del reloj”, dijo Taron a la candena NBC. “Se notaba que estaba estresado y que estaba sujeto al fondo”.

Aunque este episodio terminó con un final feliz, han habido casos documentados de animales que han sufrido amputaciones por culpa de los objetos que se vierten al mar, como este, incluso han llegado a morir por las redes fantasma, aquellas prácticamente invisibles en el mar y que son abandonadas por los pescadores. De hecho, más de 650.000 animales marinos, incluidos delfines, ballenas, focas y tortugas, mueren o resultan heridos en las redes de pesca cada año.

¿ Por qué hay tantas redes en el mar ? La mayoría son de pescadores que pierden su equipo debido al mal tiempo, o porque sus redes chocan con hélices de barcos, rocas u otros barcos de pesca. Pero también son los barcos que operan de forma ilegal y arrojan las redes al mar para evitar ser atrapados.

Las redes fantasma se han convertido en trampas mortales para especies marinas que muchas son amenazadas o están en peligro de extinción, como la tortuga carey o la ballena azul.

Si estas redes no acaban enredando algún animal, probablemente terminen en el fondo del mar degradándose en pequeños fragmentos y formando parte de la cadena alimenticia, ya que el plástico tarda cientos de años en deshacerse por completo.

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