Posteado por: Las noticias del océano | mayo 8, 2018

Renace la esperanza para el regreso del “extinto” delfín baiji de China

8 de Mayo de 2018 (Luan Xiang). BEIJING – Ha pasado más de una década desde que el delfín baiji chino fue declarado “funcionalmente extinto”.

Sin embargo, una imagen recién capturada de la denominada “diosa del Yangtsé” ha hecho surgir la esperanza de su reaparición a medida que el río más largo de Asia recupera su vitalidad ecológica.

¿ ERES TU, “DIOSA” DESAPARECIDA ?

Aunque muchos creían que la “diosa del río” se había extinguido en la naturaleza, numerosos activistas ambientales y científicos nunca dejaron de creer en que, en algún recodo del tercer río más largo del mundo, y muy lejos de la dañina influencia humana, algunos ejemplares de esta rara especie seguían luchando por sobrevivir.

A principios de esta semana, la Fundación para la Conservación de la Biodiversidad y el Desarrollo Verde de China (CBCGDF, según sus siglas en inglés) publicó una fotografía de un animal acuático con aspecto parecido al baiji, la cual fue tomada el mes pasado en el tramo del Yangtsé que pasa cerca de Wuhu, una ciudad de la provincia de Anhui.

Anteriormente se habían conocido informes de medios sobre supuestos avistamientos por parte de pescadores locales de mamíferos acuáticos de color azulado-gris con una trompa larga y una pequeña aleta dorsal triangular, características inconfundibles del baiji.

En total se reportaron dos avistamientos de ejemplares adultos y jóvenes, según los pescadores.

La fundación dijo que varios investigadores que en el pasado trabajaron con el baiji o que se especializaron en su estudio, confirmaron que la imagen corresponde a un espécimen del llamado “fósil viviente”.

“Aunque es muy probable que el baiji se haya extinguido en la naturaleza, hay la posibilidad de que todavía existan algunos últimos ejemplares sobrevivientes”, dice Wang Kexiong, profesor del Instituto de Hidrobiología de la Academia China de Ciencias, en Wuhan, a quien Xinhua entrevistó.

El instituto advirtió que sería “imprudente” identificar al animal solo con una fotografía y sin más evidencia. No obstante, acotó, también sería demasiado pronto para etiquetar a la especie como definitivamente “extinta”.

La prueba yace más allá de una sola imagen, afirma Su Fei, directora del Programa Baiji de la CBCGDF. Durante tres años, la fundación ha venido organizando viajes de observación para generar conciencia sobre la protección de los delfines de agua dulce del Yangtsé. En mayo de 2017, varios observadores confirmaron haber avistado a la elegante “diosa”.

El baiqi no vive en soledad, subraya Li Xinyuan, investigador y entusiasta del delfín baiji que estuvo presente cuando se tomó la imagen, en abril, y quien describe el momento del encuentro como “extremadamente emocional”.

“Durante dos días seguidos, nuestros compañeros de expedición lo habían visto, pero los delfines desaparecían antes de que pudieran levantar la cámara. Al tercer día, el fotógrafo Jiao Shaowen decidió observar la superficie del agua con el lente de la cámara en lugar de los binoculares, y así pudo tomar la foto en el instante en que surgió el baiji”, narra Li, quien en los años 80 dirigió un proyecto de conservación ex situ sobre el baiji.

Para él, el avistamiento implica la posibilidad de que en la zona haya toda una comunidad, si bien no muy numerosa.

“Hay que destacar que la calidad del agua y el ecosistema del río vienen mejorando de forma sostenida, gracias a los esfuerzos de protección encabezados por el Estado”, destaca.

Li subraya además que la esperanza prevalece para que la especie resurja si la mejora de las condiciones ecológicas continúa.

¿ Y AHORA QUÉ ?

“Para rescatar a los delfines baiji que probablemente han sobrevivido, se deben tomar medidas de emergencia con los mejores recursos, talentos y tecnologías del país”, asegura Hua Yuanyu, uno de los científicos pioneros en el estudio de la especie en los 80.

“El transporte acuático a lo largo del afluente debería ser administrado adecuadamente para reducir el ruido, que afecta severamente la vida de estos delfines, ya que se guían por sonar”, dice Hua, quien en el pasado se desempeñó como profesor del Instituto de Ciencias de la Vida de la Universidad Normal de Nanjing.

Al mismo tiempo, deben prohibirse estrictamente los métodos de pesca destructivos, como la pesca con electricidad de alto voltaje, muro-ami, una técnica que utiliza redes con dispositivos de perforación para capturar criaturas marinas sin distinguir especies, tamaños o edades, y las redes flotantes.

Cualquier contravención debe ser castigada para proteger tanto a los delfines como a las especies que constituyen su alimento, advierte Hua.

“El baiji es un mamífero, usa los pulmones para respirar. Si un choque eléctrico lo aturde, puede perder el conocimiento y ahogarse”, explica el experto, al condenar las devastadoras prácticas ilegales de pesca y las descargas de desechos en la importante vía fluvial.

Hua pidió una mayor aplicación de la ley en el aspecto y educar de forma más dedicada a los pescadores locales para que dejen de ser destructores del ecosistema y se conviertan en protectores.

“La protección del Yangtsé debería incluir el agua, los bancos y los humedales a lo largo de su ruta, ya que el ecosistema es un conjunto”, señala, y sugiere que la zona de protección del delfín del río sea extendida para abarcar el que se cree que es el hábitat de los baijis avistados recientemente en Wuhu.

“Soy optimista de que, en la medida en que la ecología siga mejorando, el baiqi volverá”, dice Hua, inventor del método de orientación por sonar, con el que él y su equipo pudieron observar y deducir la escala total de la población y distribución del baiji en 1986, y capturar dos ejemplares vivos.

En ese entonces, aún había casi 300 de ellos viviendo en 42 grupos familiares a lo largo del Yangtsé. El especialista cree que estos mamíferos, haciendo gala de su inteligencia, se han refugiado en aguas serenas e inexploradas para protegerse de las actividades humanas y de las industrias fluviales.

El académico elogió el ambicioso plan del Gobierno chino para proteger el ecosistema del río, y pronosticó en un tono optimista incluso mejores resultados para la estrategia.

AÚN NO ES UN ADIÓS PARA SIEMPRE

El baiji es un delfín de agua dulce que solo habita en los tramos medio e inferior del río Yangtsé, donde prosperó durante más de 20 millones de años, hasta que la pesca industrial y el auge del transporte fluvial en las últimas décadas lo empujaron al borde de la extinción.

En la antigüedad, este mamífero acuático era considerado una deidad que protegía a los pescadores y navegantes a lo largo de los 1.700 kilómetros del cuerpo de agua, desde el centro de China hasta el Pacífico.

Una vez descrito como “numeroso”, el último baiji murió en cautiverio en 2002. En 2007, luego de que una expedición internacional para buscar algunos ejemplares silvestres fracasara, la especie fue declarada “funcionalmente extinta”.

En la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, el delfín baiji fue marcado como, “En peligro crítico, posiblemente extinto”.

En ausencia de la “diosa”, China ha venido haciendo esfuerzos para restaurar la ecología del Yangtsé, especialmente desde que el liderazgo del país incluyó “la construcción de una civilización ecológica” en la Constitución como una aspiración nacional y un componente del desarrollo.

Como resultado, los estudios científicas de los últimos años han confirmado un número cada vez mayor de la marsopa sin aleta de Yangtze, el otro mamífero que tiene su hogar en el que los chinos conocen como “el río largo”.

La reaparición del baiji es otra prueba de la mejora de la ecología del río, insiste Hua.

Por su parte, Wang Kexiong, el profesor del Instituto de Hidrobiología, advierte que aún queda un largo camino por recorrer para la protección y restauración de los hábitats naturales de los delfines acuáticos en los cursos medio y bajo del afluente.

“Pero la estrategia actual de desarrollo se ha ajustado hacia la dirección correcta”, destaca.

“El atributo natural del río Yangtsé debería ser la vida, y el río Yangtsé debería ser un río de vida”, complementa.

“El monitoreo, la protección, la revitalización y la restauración del entorno ecológico del Yangtsé y sus hábitats naturales deberían ser nuestras principales tareas durante los próximos 50 años”, enfatiza el especialista.

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