Posteado por: Las noticias del océano | mayo 24, 2016

La capa de moco en las vías nasales de los delfines puede jugar un papel vital en su ecolocalización

24 de Mayo de 2016. Madrid – Un delfín que persigue un pez producirá una corriente de sonidos de ecolocalización que le ayudan a realizar un seguimiento de la velocidad, la dirección y la distancia de su presa. Ahora, investigadores han desarrollado un modelo que podría producir nuevos conocimientos sobre cómo estos carismáticos mamíferos marinos producen estos chillidos y resulta que los mocos pueden desempeñar un papel importante.

“Es más difícil de lo que se cree hacer sonidos de frecuencia más altos”, dice Aaron Thode, científico de investigación en el Instituto Scripps de Oceanografía en San Diego, Estados Unidos. “Superficies pegajosas húmedas podrían servir para esto”, añade este autor de la investigación, cuyos detalles se presentan en la 171 Reunión de la Sociedad Americana de Acústica, que se celebra hasta el viernes en Salt Lake City, Estados Unidos.

La mayoría de los científicos creen que los delfines crean sonidos forzando el aire a través de los conductos nasales situados justo debajo de sus orificios nasales. Dentro de las fosas nasales hay masas de tejido, llamadas bursas dorsales, que chocan y vibran, produciendo el repertorio de chasquidos, pitidos y silbidos del delfín, pero los detalles más finos de qué sucede en los conductos nasales siguen siendo poco claros.

Es difícil filmar las fosas nasales en funcionamiento de un delfín, según Thode, y muchos de los movimientos se producen tan pronto mil veces por segundo, por lo que es difícil medirlos. En lugar de la observación directa, Thode se centró en un modelo de elementos concentrados, comúnmente utilizado por los ingenieros y científicos para simplificar los sistemas complicados.

Cuando analizó la literatura científica sobre la voz humana, Thode encontró un modelo de elementos concentrados para las cuerdas vocales. El modelo representa las cuerdas vocales como masas discretas conectadas por resortes, que almacenan y liberan energía, y amortiguadores, que disipan la energía. El modelo refleja las características esenciales del sistema, como la frecuencia a la que vibra, sin dejar de ser lo suficientemente simple para resolverse fácilmente.

LOS CIENTÍFICOS EMPLEARON UN MODELO AÚN EN DESARROLLO

Thode trabajó con su padre, Lester Thode, un físico retirado del Laboratorio Nacional de Los Álamos, en Nuevo México, Estados Unidos, para adaptar el modelo de las cuerdas vocales a las fosas nasales del delfín. Los investigadores compararon los chasquidos simulados de su modelo a las grabaciones de los sonidos reales de los delfines que habían sido recogidos por sus colegas en el Instituto de Biología Marina de Hawaii y el Programa de Mamíferos Marinos de la Armada.

El modelo reprodujo con precisión dos partes distintas de un chillido del delfín: un fuerte golpe inicial, seguido de un tiembre prolongado. Esto sugiere que el golpe se produce cuando las bursas dorsales chocan y luego se separan, y el timbre se desarrolla a partir de las vibraciones residuales de los tejidos.

Incluso, las bursas deben pegarse ligeramente entre sí antes de separarse con el fin de producir las partes de la llamada de más alta frecuencia y más fuertes. Los investigadores creen que la capa mucosa de las fosas nasales pueden proporcionar dicho movimiento.

La coincidencia entre los sonidos reales y simulados es alentador, pero los investigadores advierten que el modelo está todavía en desarrollo. De cara al futuro, el equipo espera obtener más grabaciones de delfines para poder ver si las predicciones adicionales hechas por el modelo también aparecen en la vida real.

El modelo podría potencialmente inspirar a los ingenieros humanos en busca de nuevas formas inteligentes para crear sonidos de alta frecuencia. También podría ayudar a comprender cómo otros animales, como las ballenas, vocalizan, apunta Thode.

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