Posteado por: Las noticias del océano | marzo 3, 2015

Liberan a ballena atrapada en redes de pesca frente a las costas de Oaxaca (México)

Habitantes de la playa de La Ventanilla, en Oaxaca, liberaron a una ballena y a su ballenato que se habían enredado en redes de pesca

Habitantes de la playa de La Ventanilla, en Oaxaca, liberaron a una ballena y a su ballenato que se habían enredado en redes de pesca

3 de Marzo de 2015 (Reyes Héctor Suárez). OAXACA, México – El arribo de ballenas a los mares frente a las costas de Oaxaca ha ido en aumento.

Las ballenas llegan buscando las aguas cálidas de esta zona marítima del Pacífico mexicano. Sin embargo, no solo llegan los mamíferos marinos, porque es común ver a embarcaciones pesqueras, no solamente mexicanas, sino extranjeras que, ilegalmente, tiran extensas redes para la pesca que se convierten en trampas para las ballenas.

Frente a la playa La Ventanilla, fueros avistadas una ballena joven y su cría envueltas en una malla que les impedía nadar y las mantenía casi inmóviles.

Prestadores de servicios náuticos, pescadores, estudiantes y personal del Centro Mexicano de la Tortuga fueron avisados y, abordo de unas 10 embarcaciones, zarparon de Mazunte y San Agustinillo, para tratar de rescatarlas.

“Una ballena jorobada, venía con su ballenato, más o menos calculamos unos 12 metros y 50 a 60 toneladas de peso. Afortunadamente se operó rápido, fue un trabajo en equipo porque todos participamos”, dijo Marta Harfush, coordinadora de  Sanidad del Centro Mexicano de la Tortuga

Al localizarlas, vieron que las dos ballenas, principalmente el ballenato, estaban muy agotadas.  Los rescatistas se organizaron de inmediato y, siguiendo los protocolos, iniciaron el rescate. Con cuchillas y ganchos especiales liberaron primero al ballenato.

“Estaba la preocupación por el pequeño; primero se liberó al pequeño y ya después la hembra, la adulta, y si se le quitó toda la red”, dijo Luis García, prestador de servicios náuticos en San Agustinillo.

 Luego siguió el rescate de la ballena adulta. Como en otros casos, la ballena pareció entender que le quitarían las redes y permitió la cercanía de las embarcaciones. Eso facilitó que le arrancaran decenas de metros de mallas de plástico que la rodeaban.

Finalmente, después de más de 3 horas quedó libre de las ataduras.

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