Posteado por: Las noticias del océano | octubre 14, 2014

Prueban que carne del pez mota es tóxica (Colombia)

Foto : Archivo particular. El pez mota tiene puntos negros en su piel. En Brasil es conocido como piracatinga

Foto : Archivo particular. El pez mota tiene puntos negros en su piel. En Brasil es conocido como piracatinga

14 de Octubre de 2014 (Javier Silva Herrera). Invima halló mercurio en la especie, que entra al país de contrabando. Es un animal carroñero.

Un pez de Brasil conocido como mota (Calophysus Macropterus), que está entrando al país de contrabando y que en algunos lugares se está vendiendo para el consumo como si fuera capaz, es una amenaza para la salud pública. Así lo acaba de determinar el Instituto Nacional de Vigilancia de Alimentos y Medicamentos (Invima), que descubrió en este pez altos niveles de contaminación con mercurio, una sustancia tóxica que puede causar daños en el sistema nervioso, el aparato digestivo, la piel, pulmones, riñones y ojos.

Según el Invima, se analizaron 190 muestras del pez, y en 54 por ciento de ellas había mercurio por encima de lo establecido por la normativa y la Organización Mundial de la Salud (OMS). El límite de mercurio en un alimento no debe pasar de 0,5 miligramos por gramo. En la carne de mota estudiada, comprada en Bogotá, había casi 3 miligramos por gramo de mercurio.

Y que el pez esté contaminado tiene su razón: la mota es un animal carroñero –le llaman ‘el buitre de las aguas’–, que se alimenta de cadáveres de animales en los ríos del Amazonas brasileño, algunos de ellos contaminados con sustancias provenientes de la minería ilegal. Allá, como conocen su origen, se vende a muy bajos precios. Pero se exporta y llega a Colombia para venderse como un alimento tipo gourmet. El problema implica otro drama ambiental, y es que en la captura de la mota se matan delfines rosados amazónicos para usar su carne como carnada. Esto ocurre principalmente en Brasil, Perú y Bolivia.

Gran parte de la carne de mota, pez que se conoce como ‘piracatinga’, entra de contrabando al país. “Los comerciantes instalan cuartos fríos en Tabatinga (Brasil), ciudad vecina de Leticia. Pasan el pescado a esta ciudad colombiana por tierra y posteriormente traen el pescado a Bogotá en avión. También lo llevan en vehículos desde Brasil a Venezuela y, desde allí, lo introducen a Colombia por Cúcuta, como pescado del Orinoco”, dice Fernando Trujillo, director de la fundación Omacha, que acompañó al Invima en el análisis de las muestras.

“Incluso, si usted va a Girardot o a Flandes a comerse un capaz, supuestamente del Magdalena, lo que podría terminar comiendo es mota”, dice Trujillo, quien sugiere vigilancia en las plazas de mercado. Para los supermercados, es importante que estos conozcan a sus proveedores. Y si van a vender el pez mota, deben explicar al consumidor los riesgos. “La gente debe exigir, conocer antes de comprar”, agrega Trujillo.

A pesar de que en Brasil se vetará la captura y venta de este pez desde 2015, en Colombia no hay medidas para frenar su entrada y posterior comercialización.

La Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca (Aunap) y los ministerios de Agricultura y Ambiente conocen la situación y se han comprometido a controlar este comercio ilegal, sin que aún existan resultados. La alarma sobre este caso la han encendido incluso organizaciones internacionales como la World Animal Protection, que le pidió a la Cancillería tomar medidas para controlar la importación de esta carne, petición que fue respaldada por 50.000 latinoamericanos a través de la web. La Cancillería solo anunció que discutirá el caso en foros internacionales

Se matan hasta 1.500 delfines

Desde que el mota ganó valor comercial, hace algo más de diez años, se calcula que la población del delfín rosado se viene reduciendo a una tasa de 10 por ciento por año.

A pesar de no estar en la lista de animales amenazados del Instituto Brasileño de Medioambiente y Recursos Renovables (Ibama), es una especie cuya existencia está en riesgo. El delfín vive hasta los 30 años, se comienza a reproducir a los cinco y puede tener una sola cría cada dos a cuatro años. Cada año se matan hasta 1.500 delfines rosados para pescar mota.

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