Posteado por: Las noticias del océano | agosto 14, 2014

Piden frenar importación de pescado que acaba con delfín rosado (Colombia)

Los delfines son capturados y luego masacrados para usar su carne como carnada. Foto: Fernando Trujillo/Fundación Omacha

Los delfines son capturados y luego masacrados para usar su carne como carnada. Foto: Fernando Trujillo/Fundación Omacha

14 de Agosto de 2014 (Javier Silva Herrera). Se trata de la mota, un pez carroñero que se captura con partes de los cetáceos.

La organización World Animal Protection (Protección Animal Mundial) le acaba de enviar una carta a la canciller María Ángela Holguín, para que el Gobierno de Colombia suspenda la importación del pez mota, que se hace desde Brasil, y cuya pesca se hace con partes de delfines rosados, luego de ser capturados y masacrados.

En la carta, la organización no gubernamental internacional solicita una reunión con Holguín, para explicarle cómo el aumento en el consumo de pez mota promueve de manera indirecta la matanza ilegal de cerca de 1.500 delfines rosados en el Amazonas.

Lo peor es que el pez mota, por ser una especie carroñera, es el que mayor cantidad de mercurio acumula en sus tejidos. Para la Organización Mundial de la Salud, el límite de mercurio en un alimento no debe pasar de 0,5 miligramos por gramo. La mota, según análisis hechos con la Universidad de los Andes, tiene 2,8 miligramos por gramo. Si hay un cadáver en el río Amazonas, ese cuerpo no se lo comen las pirañas, se lo come la mota. Irónicamente, en las ciudades la mota se vende a precio de salmón, pero en la selva nadie se lo come.

Fernando Trujillo, director de la Fundación Omacha, explica que la piracatinga o mota –que se captura con la carne del delfín– muchas veces llega a Colombia y se vende en supermercados disfrazada de otro pez : el capaz, situación que la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca (Aunap) y el Ministerio de Agricultura conocen y se han comprometido a controlar.

También hay que decir que parte de la entrada de este pez a Colombia se hace de contrabando. Los comerciantes instalan cuartos fríos en Tabatinga (Brasil), ciudad vecina a Leticia, pasan el pescado a esta última ciudad colombiana por tierra y luego traen el pescado a Bogotá en avión. O lo llevan en vehículos desde Brasil a Venezuela y desde allí lo introducen a Colombia por Cúcuta como pescado del Orinoco.

“Incluso, si usted va a Girardot o a Flandes a comerse un capaz, supuestamente del Magdalena, lo que eventualmente podría estar comiendo es mota que llega de Brasil”, dice Trujillo, quien sugiere la búsqueda de alternativas de vigilancia para las plazas de mercado. Para los supermercados, es importante que estos conozcan sus proveedores. Y si van a vender el pez mota, deben explicar al consumidor los riesgos. “La gente debe ser exigente, conocer antes de comprar. Está de por medio la salud”, agregó Trujillo.

Protección Animal Mundial informó que “en conjunto con la carta, fue lanzada una petición en línea solicitando el apoyo de todas los latinoamericanos para que Colombia tome medidas concretas para proteger al mayor cetáceo de agua dulce del mundo, en línea con la moratoria que decretó Brasil”, expresó Roberto Vieto, oficial de Vida Silvestre de Protección Animal Mundial para Latinoamérica y el Caribe. La petición está disponible en la dirección : www.yoprotejoaldelfinrosado.org

El 18 de julio pasado, el gobierno brasileño declaró una moratoria sobre la pesca del pez mota en todo el territorio nacional que entra en vigencia en enero del 2015 y tiene una validez de cinco años.

“Si bien este es un primer paso para la protección del delfín rosado del Amazonas, es difícil creer que sólo esta medida resolverá un problema complejo y transfronterizo, pues desde hace 27 años es prohibido matar al delfín rosado en Brasil y aún sigue siendo cazado y asesinado”, explicó Vieto.

“Para proteger este delfín necesitamos que las autoridades colombianas también hagan su parte y el apoyo de todo Latinoamérica será fundamental”, finalizó el experto.

La Fundación Omacha y el Instituto Piagacu (IPI), de Brasil, dicen que son al menos 144 delfines rosados son asesinados cada año, un número superior a cualquier límite seguro que garantice su supervivencia, para emplear su carne como cebo en la pesca de mota, apodado el buitre de las aguas, por ser una especie carroñera.

Otras evaluaciones hablan de la muerte de 2.500 delfines cada año en Manaos (Brasil). “Se sabe que extraen de la región cerca de 15 toneladas por año de piracatinga (como se le llama a la mota en ese país), y el 90 por ciento del cebo que utilizan es carne de delfín rosado”, dice el IPI.

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