Posteado por: Las noticias del océano | julio 9, 2014

Ballenas heridas por cazadores agonizan de 90 a 130 minutos

9 de Julio de 2014. Milán – Una ballena herida por cazadores puede demorar de 90 a 130 minutos en morir, según datos recolectados en varios países relativos a los tiempos de la agonía de esos mamíferos de sangre caliente, que Japón volverá cazar a partir de 2015, según anunció el premier nipón, Shinzo Abe.

El gobierno de Islandia encargó oficialmente tiempo atrás a un científico noruego estudiar la agonía de las ballenas alcanzadas por los cazadores, tema que desde hace tiempo ha suscitado debates y polémicas entre los expertos, reportó la agencia italiana ANSA.

Pero los resultados tardan en llegar y eso genera la sospecha sobre los “lobbies” de multinacionales que venden los productos derivados (grasa o aceite, carne, huesos, dientes, pieles) y hacen así negocios evitando la moratoria internacional a la caza de los cetáceos firmada en 1986 por 79 países.

Japón reanudará a partir de 2015 la caza de las ballenas pese a que la Corte Internacional de Justicia de La Haya decretó la “ilegitimidad” de ese programa en el Antártico, al no ajustarse a “fines científicos” que exige la legislación internacional.

La caza está admitida en Islandia, Noruega y Japón -señala el diario Corriere della Sera-, y en tribus esquimales de Groenlandia y otras regiones nórdicas, para quienes los arpones explosivos que disparan al cerebro del animal matan en no más de 2-3 minutos, a los que se suma “golpes de gracia” asestados con descargas de una lanza eléctrica.

Según algunas fuentes, la muerte llega en promedio en unos 6 minutos, pero para otros investigadores el tiempo es de una hora, o incluso más, teniendo en cuenta que se trata de animales de unas diez toneladas de peso.

Diferentes pruebas llevadas a cabo en Noruega han registrado agonías de 90 minutos y en Japón hasta de 130 minutos, afirma el Corriere y agrega que a menudo los explosivos o no alcanzan la zona del cerebro o directamente no estallan.

Varias fuentes estiman que durante el siglo pasado los cazadores mataron unos dos millones de ballenas, cifra que calculan en 28.000 en las casi tres décadas transcurridas desde la moratoria.

El premier nipón había anticipado un nuevo plan al respecto el pasado 9 de junio, cuando en una audición parlamentaria confirmó la voluntad de hacer más esfuerzos para “la comprensión de la comunidad internacional”.

No obstante, lo que más sorprendió es que haya hecho el anuncio definitivo durante una visita oficial a Australia, que en 2010 citó a Tokio ante la Corte de La Haya por la caza en el Antártico, basada en el II programa Japonés de Investigación sobre Ballenas en ese océano bajo Permiso Especial, reseñó ANSA.

Ese programa permitía a los japoneses realizar estudios sobre el ecosistema antártico y las poblaciones de ballenas.

Pero Australia y también Nueva Zelanda denunciaron a Japón en los tribunales internacionales porque consideraban que Tokio explotaba una laguna legal del programa con la excusa de hacer investigaciones científicas.

Durante una rueda de prensa conjunta con el premier australiano, Tony Abbott, Shinzo aclaró que Japón lanzará un nuevo esquema a partir de 2015 para “la investigación”, sobre la base de la necesidad de tener datos útiles sobre la gestión de los recursos obtenidos de los cetáceos.

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