Posteado por: Las noticias del océano | enero 28, 2014

Alegría y tristeza al liberar delfines (El Salvador)

Al mar. Devolver los delfines a aguas profundas fue la misión del personal encargado de la liberación de los cetáceos.

Al mar. Devolver los delfines a aguas profundas fue la misión del personal encargado de la liberación de los cetáceos.

El ejemplar más grande falleció a mitad del trayecto en lancha a alta mar. Tenía un anzuelo en la garganta.

28 de Enero de 2014. La gente abrió paso en el muelle del puerto de La Libertad al pequeño delfín que, cargado en brazos, recorrió de principio a fin el tramo donde otros animales del mar no llegan con vida.

Desde que fue retirado del agua para su traslado, el bebé delfín no dejó de llorar; y ante la curiosidad de visitantes y lugareños del muelle, fue trasladado junto a otro ejemplar de su especie. En un intento por salvar sus vidas, los mamíferos fueron embarcados en el concurrido lugar.

El primero fue el bebé, que había sido rescatado por los guardarrecursos del Área Natural Protegida Taquillo, en las cercanías de la zona. Se trataba de un pequeño delfín listado, de aproximadamente 90 centímetros de largo, que presentaba algunos golpes superficiales.

De acuerdo con Moisés Reyes, guardarrecursos del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN), lo encontraron en la “reventazón” y se había golpeado contra los muros de piedra característicos de la zona de Taquillo.

Lo llevaron flotando a lugares más profundos para que pudiera nadar a alta mar, pero estaba débil y se regresaba. Ante esta situación decidieron trasladarlo a la piscina de agua salada de un centro recreativo privado, ubicado a unos cuatro kilómetros de donde apareció varado.

Luego de algunos minutos en la piscina, el bebé delfín se notaba más recuperado y fue evaluado por la bióloga Elba Martínez y la doctora Cristina Guevara, veterinaria del MARN. El mamífero estaba inquieto, sangraba de sus leves heridas en la punta del hocico y la cola.

El personal técnico del MARN coordinó con la policía, la Fuerza Naval y CENDEPESCA para ayudarlo a que pudiera rastrear a su manada. Con la ayuda de lugareños que habían llegado a ver y tomar fotografías del delfín, se prepararon esponjas empapadas con agua salada, toallas y varios cántaros llenos con agua para ir humedeciendo al pequeño en la cama de un pick up del MARN.

Ya en alta mar el pequeño nadó aguas adentro y solo dejó ver su aleta por segundos.

El otro delfín no corrió con la misma suerte. Se trataba de una hembra adulta que apareció varada en la playa San Diego. Estaba viva pero débil, en la arena, bajo el sol y rodeada de gente.

De acuerdo con los agentes de la policía de la zona, tenía un anzuelo atorado en el fondo de su garganta. Medía 2.23 metros de largo. El equipo del MARN verificó las lesiones en la cavidad bucal y otras partes del cuerpo. Había que devolverla al mar y fue trasladada al puerto de La Libertad para embarcarla. Se buscó regresarla con vida al mar, pero falleció a mitad del trayecto.

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