Posteado por: Las noticias del océano | junio 10, 2013

Afecta reproducción de ballena jorobada tráfico marítimo (México)

Agencia ID

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10 de Junio de 2013. El ruido generado por las embarcaciones -pequeñas o grandes-, y su tráfico por el mar podría afectar los procesos de estancia y reproducción de la ballena jorobada en el Pacífico mexicano, de acuerdo con un informe  preliminar de investigadores de la Universidad de Colima (UCOL).

Los especialistas monitorearon la región en un periodo de tres años, y registraron que las ballenas jorobadas llegan a la zona con el fin de reproducirse; han visto actividad de cortejo, machos cantores y madres con crías muy pequeñas que probablemente hayan nacido en este lugar.

El doctor Christian Daniel Ortega Ortiz, titular de estudio, indica que el tránsito de las embarcaciones puede causar disturbios en todos los cetáceos, no solo en las ballenas jorobadas.

Añade que las bahías de Manzanillo, Colima y Barra de Navidad, Jalisco, son de gran importancia para las madres con crías ; sin embargo, el tránsito de diversas embarcaciones (grandes, comerciales, petroleros, yates, veleros y lanchas) les provocaría daño acústico a las ballenas.

“Los disturbios que genera el tránsito quizá provoquen en las ballenas un cambio en su dirección; que en lugar de hacer cuatro respiraciones sólo hagan una o dos, y una vez que se aleja la embarcación probablemente regresan a su ritmo normal. Además, si la madre y la cría salen de alguna zona protegida como las bahías para evitar la embarcaciones, podrían enfrentar a depredadores”.

Lo que cuestionan los investigadores es, ¿qué sucede cuando pasan las embarcaciones con el proceso de canto de los machos?  Tendría que hacer otro tipo de canto, uno con mayor potencia para que lo escuchen, o dejar de hacer el sonido y una vez que pase la embarcación volver a tomar el canto con lo que podría tener efecto en su proceso de  reproducción.

Otro de los problemas que podrían tener las ballenas es daño acústico en los oídos internos, circunstancia que ya ha sido registrada en cetáceos en el Atlántico norte, donde el tránsito marino es uno de los principales disturbios de la población.

“En la región no hemos registrado ballenas colisionadas, pero sí visto algunas con cicatrices considerables. Lo que hacemos es monitorear algunos datos de su comportamiento, por ejemplo, su tiempo de buceo, el de superficie, el número de soplos; estos datos los comparamos cuando hay presencia de embarcaciones y cuando no hay barcos presentes”.

Ante ello buscan una “solución”, que es identificar los disturbios y encontrar la manera de coexistir entre embarcaciones y ballenas, ya que las primeras forman parte del desarrollo portuario de  diversos estados del Pacífico.

“En su momento, buscaremos la manera de mitigar tal como se ha establecido en otros países, quizá cambiar la velocidad en las embarcaciones en determinadas zonas o bien las trayectorias”.

La ballena jorobada se distribuye en aguas del Pacífico y proviene de Canadá y Estados Unidos y en otoño llega a México, donde hay condiciones propicias para reproducirse. Vive entre 40 y 60 años, y sus depredadores naturales son las orcas.

En la actualidad se han registrado avistamientos de la ballena jorobada en Guerrero y Oaxaca, quizá por los cambios ambientales que favorecen  su distribución, o bien ha crecido la población.

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