Posteado por: Las noticias del océano | diciembre 8, 2012

Ochenta ballenas en un año (Galicia, España)

Ochenta ballenas en un año

Ochenta ballenas en un año

Sábado 8 de diciembre de 2012. Se despiezaron en la factoría de Punta Balea, en Cangas, para obtener margarina, carne y productos para jabonería y cosmética.

Hasta ochenta cetáceos, ballenas y cachalotes, fueron despiezados en un año en la factoría de Punta Balea, en Cangas. La pesca de la ballena en las costas de Finisterre venía desde muy antiguo y en su captura se empleaban buques especialmente preparados para ello provistos de cañones para disparar arpones. Los cetáceos eran remolcados hasta la factoría donde se iniciaba un minucioso proceso de despiece que implicaba el aprovechaminto casi íntegro del animal, desde la carne hasta los productos grasos pasando por huesos y vísceras que se convertían en harina.

JAVIER MOSQUERA La pesca de la ballena en las costas gallegas del Finisterre viene ya de muy antiguo y lo mismo el aprovechamiento de productos de la misma; primero por una industria casi rudimentaria y hoy, se decía el 8 de diciembre de 1957, por procedimientos más modernos que permiten elaborar unos productos de primerísima calidad y garantía sanitaria.

La pesca de la ballena se realizaba en nuestras costas por medio de buques especialmente preparados para estas capturas, provistos de cañones con arpones y un especial mecanismo de cabos que van unidos al arpón con el fin de cobrar la pieza cazada o, en el poco probable caso de fallar el tiro, recuperar el proyectil, que es pieza importante y de buen precio.

La flotilla ballenera con base en estos puertos estaba compuesta actualmente de tres buques-balleneros que, con frecuencia, recalan en el Berbés en los días de aprovisionamiento o descanso.

La flota pertenecía a un Consorcio formado por las firmas las firmas Massó Hermanos e Hijos de J. Barreras, de Vigo, y la Industrial ballenera, de La Coruña, con factorías de industrialización de cetáceos en Caneliñas, Corcubión, y en Punta Balea (Cangas), en la ría de Vigo. A esta última fue traída hace unos días una ballena joven, capturada por el ballenero Lobeiro, a la altura del Cabo Villano, e hizo el número 80 de cetáceos (ballenas y cachalotes) traídos a esa factoría en la actual campaña, que toca a su fin.

El transporte de la ballena desde el lugar de su captura a la factoría se realizaba por el sistema de remolque, ya que el gigante marino flota una vez muerto. Frente, a la factoría se fondeaba el cetáceo y para el arrastre se empleaban largos cables que accionaban por medio de maquinillos montados en el extremo interior de la plataforma o plaza-taller de manipulación. El cabo del centro era amarrado a la cola de la ballena, mientras que otro cabo sujetaba al cetáceo por la cabeza a la boya de fondeo, y se iba alargando a medida que el otro realizaba su función de arrastre, evitando por este medio el desplazamiento de la ballena por el oleaje, cuando el mar estaba muy movido.

De este modo el gigante marino se deslizaba rampa arriba hasta el lugar conveniente en que debía quedar situado para el descuartizamiento, que era realizado por una brigada de obreros especializados en tal faena, que llevaba a cabo con gran agilidad y maestría, cortando con apropiadas cuchillas de largo mango de madera, armas semejantes, en cierto modo, a medievales alabardas.

Unos primeros cortes longitudinales trazaban largas planchas de tocino, cuyo desollamiento era favorecido por malacates laterales que en sentido oblicuo, tiraban del grueso largo, mientras el experto operario va pasando la cuchilla para separar la parte grasienta de la carne, que en gran abundancia iba quedando a todo lo largo de la gran columna vertebral del mamífero marino de sangre caliente.

Los tocinos eran cuarteados en trozos de unos cuarenta por cincuenta centímetros, que pasaban, por medio de elevadores, a las calderas de fundido para la extracción y clasificación, de los productos grasientos.

La carne, cuidadosamente torada en gruesos trozos, pasaba a las mesas de preparación para las cámaras frías, operación que llevan a cabo secciones de obreras especializadas en este trabajo. Los mercados de mayor consumo de productos derivados de la ballena eran : para la carne fresca o congelada, Madrid; una carne de grandes propiedades nutritivas, semejante a la vacuna, de excelente calidad.

Los productos grasos tenían por principal mercado Bilbao, para las industrias de jabonería, cosmética y margarinas, etc. y finalmente, los huesos, vísceras y demás elementos inferiores de los cetáceos, aparte del ámbar gris que se encuentra en los cachalotes, cuya carne no es comestible, eran transformados en harinas para piensos y los residuos para la composición de abonos orgánicos, con lo cual el aprovechamiento de esta pesca era completo.

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