Posteado por: Las noticias del océano | agosto 15, 2012

En riesgo, santuario de ballena gris en BCS (México)

Foto : ARCHIVO EL UNIVERSAL

Ampliación de canal afectaría la Bahía Magdalena, dicen ecologistas

Miércoles 15 de agosto de 2012 (Gladys Rodríguez). El gobierno de Baja California Sur podría poner en riesgo uno de los principales refugios de la ballena gris en el país, ante la pretensión de detonar el turismo de megacruceros en el complejo lagunar Bahía Magdalena, 268 kilómetros al norte de La Paz.

A cuatro meses de que Carnival Corporation —el consorcio de turístico más grande del mundo— anunciara la inversión de 150 millones de dólares en infraestructura portuaria para Cozumel e Isla Margarita —en Bahía Magdalena, municipio de Comondú—, el gobierno estatal inició un trámite para mejorar las condiciones de acceso marítimo a la zona.

A través de la Administración Portuaria Integral del estado (APIBCS), la administración de Marcos Covarrubias solicitó ante la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) el permiso para el dragado de un canal que permitiría el paso de grandes embarcaciones y atracar en Puerto San Carlos, en la misma zona.

De acuerdo con la Manifestación de Impacto Ambiental presentada (MIA), disponible al público en la página de internet de la Semarnat, la diversidad de atractivos de la región hacen viable detonar la actividad turística a través de los megacruceros que viajan por el océano Pacífico.

Explicó que actualmente el acceso marítimo al puerto de San Carlos, en Bahía Magdalena, se realiza mediante un canal de navegación natural que dificulta el paso de embarcaciones de gran tonelaje, por lo que se requiere una alternativa para facilitar la entrada a grandes embarcaciones.

Trabajos listos en 10 meses

En su exposición, APIBCS refirió que una vez terminados los trabajos, que estima, durarían al menos 10 meses, se podrían recibir a cruceros en la ruta del Pacífico, entre ellos Holland America Line y Carnival Cruise Line, con esloras de hasta 300 metros.

Según los datos de la dependencia, los trabajos implicarían el dragado de poco más de tres kilómetros, representaría una remoción de al menos un millón 371 mil metros cúbicos de fondo marino.

Las obras tendrían un costo de 201 millones 794 mil pesos, que incluye el dragado, traslado del equipo y señalamiento marino.

En opinión de la oficina regional del Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda) el proyecto representa un riesgo para las actividades pesqueras y para el turismo asociado al avistamiento de la ballena gris.

Agustín Bravo Gaxiola, coordinador de Cemda noroeste, afirmó que el gobierno de la entidad a través de APIBCS debe acreditar que los trabajos que se realicen no disminuirán la calidad de vida de la población humana en la región ni del uso de sus recursos naturales.

“Nadie que tenga un conocimiento mínimo de la región puede negar que hay una presencia importante de ballenas y tortugas en situación de riesgo… esto no se considera en la MIA o se dice que no va a ver impactos, lo cual es falso. Los habrá”, expresó.

En entrevista con este medio, señaló que APIBCS presentó una MIA fragmentada, en donde se solicitó un permiso para mejorar el acceso al puerto con el objetivo de desarrollar el turismo de cruceros, pero no se mencionaron requerimientos asociados para ello ni posibles impactos ni medidas de mitigación.

Comentó que se omitió lo referente a la infraestructura que se requiere para operar un homeport o puerto de cruceros y los impactos que tendría este tráfico náutico.

“Debió someterse a evaluación la totalidad del proyecto”, expresó.

“A diferencia de las pangas, que por su calado y por su eslora, tienen relativamente un efecto ‘benigno’ hacia la ballena y la actividad pesquera, los cruceros tienen dimensiones descomunales y no se ha evaluado qué pueden ocasionar en la ballena gris y otras especies”, afirmó.

Anunció que los cruceros utilizan sistemas sofisticados de sonares, crean contaminación acústica muy severa y a la que son sensibles, principalmente, mamíferos marinos.

Bravo Gaxiola dijo que también se encuentra el tema de las colisiones y del impacto en general de las actividades turísticas ligadas a los cruceros en esta zona, la cual es reconocida en diversos estudios como de alto valor ambiental.

Alistan mejorar seguridad

Entrevistado por EL UNIVERSAL, el titular de APIBCS, Jesús Robles González, sostuvo que el permiso que se solicitó es para dar mantenimiento al canal que ya existe y a petición del comité de operaciones del puerto que ve necesario mejorar las condiciones de seguridad en el tránsito de embarcaciones.

El funcionario reconoció que no es una obra prioritaria, sin embargo, dijo que “tenemos la obligación de poner al corriente a los puertos”.

Pese a la existencia de la MIA, en la que se especifica que la intención del proyecto es “permitir la navegación de embarcaciones del tipo de megacruceros turísticos de las líneas navieras que actualmente navegan en el pacífico, como Holland America Line y Carnival Cruise Line”, el funcionario lo negó e insistió en que se trata de una obra con fines de mantenimiento y de apoyar las actividades pesqueras en la zona.

A su vez, el delegado de la Semarnat, Marco Antonio González Vizcarra, confirmó que la dependencia “nos encontramos evaluando la solicitud para el dragado del canal y de igual modo, la solicitud de parte de organizaciones civiles, las cuales pidieron que la dependencia someta a consulta pública y organice una reunión con la comunidad para conocer el proyecto”.

De acuerdo con la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), Bahía Magdalena es considerada una región marina prioritaria y un área de importancia para la conservación de aves.

Es una zona de alimentación y refugio crítico para diversas comunidades de vertebrados e invertebrados. Es una zona de reproducción de la ballena gris.

Es la bahía más grande con manglares en la costa oeste de la península de Baja California. Las especies de manglar distribuidas en la franja costera han permitido una alta productividad en el sitio. Para la economía de BCS resulta de gran importancia, toda vez que 50% de la pesca artesanal se realiza en esta área.

Según documentos del Instituto Nacional de Ecología, la actividad turística de observación de la ballena gris en la entidad inició de manera formal en el año de 1972, en la laguna San Ignacio, en el norteño municipio de Mulegé. Hacia 1988 se expandió hacia Ojo de Liebre y en 1990 a Bahía Magdalena.

Cada año, por los meses de diciembre y hasta mediados de abril, cientos de ejemplares de ballena gris regresan a las lagunas sudcalifornianas donde nacieron. Para lograrlo recorren 10 mil kilómetros desde los fríos mares árticos de Behring hasta las cálidas aguas sudpeninsulares.

Regresan al sitio de su nacimiento para aparearse y dar a la luz. Viajan a una distancia de entre 5 y 8 kilómetros por hora, cubriendo 180 kilómetros diarios. Luego de una estancia de dos o tres meses, vuelven al norte a alimentarse.

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