Posteado por: Las noticias del océano | julio 25, 2012

El rorcual común, más amenazado de lo que se pensaba en el Mediterráneo

Miércoles 25 de Julio de 2012. En 1991, la población de rorcual común (‘Balaenoptera physalus‘) en el mar Mediterráneo se estimaba en 3.500 animales. Un nuevo estudio, publicado en ‘Marine Mammal Science’, demuestra ahora que este registro incluía a individuos procedentes del Atlántico y sugiere que la distribución y el tamaño poblacional actual de esta ballena en peligro de extinción se reconsideren.

“La población del Mediterráneo ha sido fácilmente sobrevalorada ya que este censo incluyó todo el sureste mediterráneo, incorporando rorcuales atlánticos al censo mediterráneo”, informa Manuel Castellote, autor principal de estudio e investigador en la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) en Seattle (EEUU).

El equipo de investigación analizó 29.822 horas de grabación de las canciones emitidas por estos mamíferos marinos -que pueden alcanzar una longitud de 27 metros, y son el segundo cetáceo más grande del mundo- para identificar los límites de distribución del rorcual común mediterráneo y el del Atlántico norte en el Estrecho de Gibraltar, donde ambas poblaciones se solapan.

El segundo cetáceo más grande del mundo

Los resultados revelan que la presencia de rorcuales comunes en el área del Estrecho de Gibraltar y el Mar de Alborán -suroeste del Mediterráneo- se limita exclusivamente a rorcuales atlánticos que visitan el mar Mediterráneo sobre todo de otoño a primavera.

Como consecuencia, “la población de rorcuales mediterráneos presenta una distribución mucho más limitada que la actualmente descrita, excluyendo una región importante del Mediterráneo occidental”, confirma Castellote, quien subraya que esta región ha sido previamente identificada como área de alimentación.

La importancia del estudio reside en el estado crítico en el que se encuentra el cetáceo en estas aguas donde es el único misticeto -tiene barbas en lugar de dientes-. La especie es especialmente frágil por las colisiones con buques mercantes y ferris, que son la principal causa de mortandad del rorcual común.

Entre sus amenazas también destaca el “insuficiente” conocimiento de sus características ecológicas básicas como su distribución y su tamaño poblacional. Para el biólogo, “desde el punto de vista de conservación, es imprescindible conocer la distribución geográfica y tamaño de la población de rorcuales mediterráneos, ya que de lo contrario no pueden plantearse medidas de gestión apropiadas”.

El peligro del ruido submarino

El tráfico marítimo y las exploraciones geofísicas -incluida la exploración de hidrocarburos- reducen “drásticamente” la eficacia del canto -vinculado a la reproducción y que se propaga a cientos de kilómetros bajo el mar- de los rorcuales, que son además el grupo de mamíferos marinos con mayor sensibilidad acústica en bajas frecuencias. “El ruido generado por actividades humanas en los océanos facilita posibles efectos crónicos en la salud de estas especies”, asegura Castellote.

Para controlar sus amenazas, los mismos investigadores identificaron en otro trabajo el posible impacto del ruido generado por actividades humanas en el comportamiento acústico y en el movimiento geográfico de los rorcuales comunes en varias regiones del mar Mediterráneo y el océano Atlántico noreste.

Tras analizar 20.547 horas de grabación de sonidos emitidos por las ballenas, el estudio, que publica ‘Biological Conservation’, indica que los rorcuales modifican las características de sus canciones para intentar reducir el impacto del ruido en su propagación.

Los investigadores documentaron además un desplazamiento masivo de rorcuales desencadenado por el ruido de una prospección geofísica a 285 km de distancia del área de estudio. “Estos desplazamientos recurrentes, así como los cambios de comportamiento acústico, pueden aumentar el gasto energético y reducir el éxito de reproducción de las ballenas afectadas por el ruido”, señala el experto.

A largo plazo, las consecuencias sobre los mamíferos son claras: se producen efectos crónicos en su supervivencia. “El ruido en el medio marino, a pesar de ser reconocido como un importante contaminante, se encuentra lejos de estar controlado y regulado en aguas de la Zona Económica Exclusiva de España”, advierte Castellote.

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