Posteado por: Las noticias del océano | febrero 13, 2011

Malas redes para los delfines (España)

Varios gijoneses observan un delfín varado en la playa de San Lorenzo durante la noche del pasado 3 de febrero. PALOMA UCHA.

13.02.11. Gijón – Un estudio de la Universidad de Oviedo cifra en 256 los casos, entre las tres especies más habituales, entre los años 1991 y 2005

Los expertos relacionan hasta la mitad de los varamientos de delfines en Asturias con las artes de pesca

El varamiento de cetáceos, en general, y de delfines, en particular, en las costas asturianas es estadísticamente más frecuente en los meses de febrero, marzo y abril que en el resto del año, según un estudio realizado por la Universidad de Oviedo, pero los expertos relacionan esa circunstancia con las condiciones atmosféricas (vientos) y de la mar (temporales), más que con ocasionales despistes por obras o explosiones submarinas. Son pocos los ejemplares que llegan a tierra vivos, mientras que durante los meses citados es más fácil que la mar arrastre hasta la costa los cuerpos muertos de los mamíferos marinos, sin perjuicio de que esas muertes no siempre se produzcan por causas naturales, sino, principalmente, por artes de pesca.

Los datos de un estudio sobre los cetáceos en aguas asturianas, realizado en su momento por la Universidad de Oviedo y editado por el Principado y por La Caixa, indican que el último mes y medio de invierno y el primer mes y medio de primavera es, con gran diferencia, el periodo más propicio para que se produzcan varamientos de las tres especies de delfines más habituales en Asturias: el común, el mular y el listado. De 1991 a 2005 fueron registrados 256 varamientos de delfín común en las costas del Principado, de los que 31 se produjeron en febrero y 25, en cada caso, en los meses de marzo y abril. A gran distancia quedan los meses de enero (17) y diciembre (15), mientras que de mayo a noviembre ningún mes llega a cifras de dos dígitos.

Sin sorpresa

En ese contexto, el varamiento de cuatro ejemplares de delfín la semana pasada casi puede llegar a considerarse poco sorprendente. No hay motivo para pensar que la mortandad de la especie sea muy diferente a lo largo de todo el año, pero sí está claro que la mar echa a tierra durante algunos meses lo que en otros periodos se queda.

Por concejos, el mayor número de varamientos se produjo durante el citado periodo en Gozón, con 41 casos de las especies común, mular y listado, lo que supone cerca de la quinta parte del total (256). Castrillón (31 casos), Cudillero (23) y Valdés (22) fueron otros concejos estadísticamente relevantes, algo que no tiene mucha relación con el avistamiento de ejemplares vivos, que predominantemente se produjo sobre los cañones de Avilés, Lastres y Llanes, así como en las coordenadas de la hoy área marina protegida del Cachucho.

Sobre las causas de las muertes que acaban en varamientos, José Antonio Pis, biólogo del Centro de Experimentación Pesquera, explicó a EL COMERCIO que entre el 30% y el 50% de los cadáveres de delfín que llegan a tierra tienen marcas probablemente producidas por aparejos de pesca. En ocasiones, las capturas indeseadas o la aparición en la mar de delfines muertos también se contabiliza y el estudio ya referido de la Universidad de Oviedo registró 29 casos de 1991 a 2005. No obstante, práctica común de los pescadores si encuentran un delfín muerto entre sus aparejos suele ser desprenderse de él sin decirlo.

En cualquier caso, la desorientación puede ser también causa de algunos varamientos, que en ocasiones tienen final feliz, como ocurrió hace todavía no muchos años con un ejemplar que se mostró atrapado en las dársenas del muelle local gijonés y que acabó siendo ayudado a adentrarse en la mar por un equipo de científicos y voluntarios.

Hay que tener en cuenta que los delfines suelen vivir en grupos y que los ejemplares jóvenes, especialmente, necesitan seguir al grupo para evitar despistes que en ocasiones les cuestan la vida.

No son raros en Asturias

Los delfines, al menos las tres especies ya señalas, a las que cabría añadir los calderones, no son raros en aguas asturianas, pero tampoco extraordinariamente frecuentes. «Crear aquí un observatorio de cetáceos es poco menos que imposible», dijo José Antonio Pis.

El estudio de la Universidad de Oviedo incluía también una labor de campo para el avistamiento de cetáceos vivos, tanto en el litoral como en la plataforma continental, taludes y cañones. En total, el delfín común pudo ser visto en 68 ocasiones, por 42 el delfín mular y 26, el listado.

José Antonio Pis indicó que el delfín es un animal de paso en las aguas asturianas, por el contrario de lo que ocurre, por ejemplo, en la inmensa ría que forma en su desembocadura el Sado, al Sur de Lisboa, donde existen colonias de delfines perfectamente asentadas.

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